sábado, 17 de febrero de 2018

1.3 (2) LAS POTENCIAS EMERGENTES

Tres faltas de ortografía
Nota: 7

1.3 LAS POTENCIAS EMERGENTES

Aunque las bases de la potencialidad brasileña se asientan en los años noventa, el impuso definitivo lo dieron  las dos presidencias de Lula da Silva (2003-2011). Durante sus mandatos la economía dio un salto cualitativo al tiempo que su política exterior adquiría rasgos autónomos, buscando el multilateralismo, y se imponía como potencia regional.
Los objetos geopolíticos brasileños se han centrado en dirigir la integración regional, desplazando la influencia estadounidense, y en la diversificación de sus relaciones, buscando alianzas con países africanos y asiáticos.
Rusia
En los años noventa, coincidiendo con los Gobiernos de Yeltsin, Rusia padeció una grave crisis económica motivada por la transición de una economía planificada a otra a otra capitalista. El deterioro económico disminuyó su presencia internacional,  aunque conservó su influencia en los países de su entorno.
En 1999 Vladimir Putin accedió al poder e inauguró una nueva etapa, caracterizada por la mejora económica y la estabilidad política. Si en política interior se impulsó un creciente autoritarismo, en la exterior se buscó primero, potenciar el multilateralismo y, después, recuperar el antiguo rol de potencia hegemónica. El antioccidentalismo y la confrontación guiaron la actuación rusa en la etapa de Putin. El mejor ejemplo de esta nueva actitud se manifestó en la guerra de Chechenia.
Estos presupuestos han permanecido vigentes con independencia de quién ocupase la presidencia de Rusia. Tanto Putin como Medvédev han mantenido los mismos objetivos: conservar la hegemonía en su frontera occidental (Bielorrusia, Ucrania, Moldavia). En el Cáucaso y en Asia central, y contrarrestar las iniciativas de Estados Unidos. Un elemento de presión de Rusia son sus exportadores de gas para Europa, que utilizó como arma en el conflicto internacional desatado tras la anexión de Crimea en 2014.    
1.4. LA UE EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES
La Unión Europea no es un Estado ni tampoco una nación. Sin embargo, ha elaborado directrices y creado instituciones para aplicar una política exterior común. No obstante, su actuación ha estado muy condicionada tanto por los intereses particulares de los Estados miembros como por el frecuente alineamiento con Estados Unidos y la OTAN. Todo ello ha dificultado la existencia de una verdadera política exterior coherente y unida. La política exterior de la UE. Hace diez, o incluso cinco años la UE parecía ser una potencia en auge. Estaba integrándose económicamente, lanzando una moneda propia, ampliándose geográficamente y aprobando nuevos tratados para crear unas instituciones más fuertes. Pero ahora, si bien la Unión goza de respeto por su prosperidad y su estabilidad política, ya no parece una potencia en ciernes. En muchos de los grandes problemas de seguridad en el mundo, la UE es prácticamente irrelevante. Hablen con la Unión, y a menudo se mostrarán mordaces. La ven como un bloque en una potencia, pero no lo ha logrado porque se encuentra dividida, se mueve con lentitud y está mal organizada.
A pesar de ello, la UE se ha constituido como una potencia mundial, tanto porque es el primer mercado mundial como por su  potencial económico y demográfico. Pero ese papel se ha expresado mediante un << poder blando >> (soft power) que utiliza la diplomacia, las relaciones económicas y las ayudas humanitarias como medios de actuación. No se ha basado, por tanto, en el poder militar porque la UE carece aún de una política de defensa común, aunque se ha creado una pequeña fuerza de intervención rápida.
La UE tiene algunos problemas geopolíticos importantes:
·        El establecimiento definitivo de sus fronteras. La adhesión de los antiguos países comunistas del este de Europa llevó sus fronteras a las puertas de la zona de la influencia rusa –Bielorrusia, Ucrania-, levantando las suspicacias de Moscú. Por su parte, el ingreso de Turquía parece difícil, pues se enfrenta a los recelos de países.
·        Las dificultades para el establecimiento de unas relaciones estables con sus vecinos, tanto con Rusia como con los países norteafricanos.

2.-LAS GUERRAS EN EL CAMBIO DE MILENIO
Desde la década de 1990, los conflictos militares se han centrado en tres regiones. La primera de ellas es Oriente Medio, donde destacaron las dos guerras del Golfo. En segundo lugar, Europa del este, donde el hundimiento del comunismo provocó una eclosión étnico-nacionalista, que en Yugoslavia y el Cáucaso odio lugar a durísimas guerras. Finamente, África ha sido escenario de numerosos conflictos muy sangrientos.

2.1.-LA INVASIÓN DE KUWAIT:LA PRIMERA GUERRA DEL GOLFO
A principios de agosto de 1990 las tropas iraquíes invadieron el pequeño emirato de Kuwait. Se iniciaba e primer conflicto grave tras la Guerra Fría.
Las causas de la invasión de Kuwait por Sadam Hussein, que gobernaba dictatorialmente Irak, fueron de diversos tipos:
·        Causas económicas. La economía iraquí estaba totalmente arruinada tras la guerra que el país había mantenido con su vecino Irán (1980-1988). Por ello, la ocupación de Kuwait tuvo como objetivo obtener recursos financieros para reconstruir Irak mediante la explotación del petróleo Kuwaití. Los problemas económicos y sociales iraquíes. Después de un año de paz (tras la guerra con Irán), los ingresos iraquíes por la venta de petróleo-unos trece mil millones de dólares- no bastaban ni para cubrir las necesidades básica del PAÍS. Con unas importaciones de armamento por cinco mil millones de dólares. Otros cinco mil para el pago de los intereses de la deuda externa y mil millones más por la exportación de divisas de trabajadores en Irak, el gobierno de Sadam necesitaba aún diez mil millones de dólares al año para justar el déficit antes de empezar a reconstruir el país.
·        Causas de política interior. Aunque Sadam presentó el final de la guerra de Irán como una victoria, la desastrosa situación en la que había quedado el país hacía que necesitara un triunfo para acallar el descontento.
En agosto de 1990 Sadam Hussein comenzó la invasión de Kuwait. El 20 de noviembre la ONU autorizó el uso de todos los medios necesarios para obligar a Irak a retirarse de Kuwait. Este hecho permitió que se formara una amplia alianza militar contra Irak en la que participaron treinta y siete países dirigidos por Estados Unidos.

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Apoyando por la comunidad internacional, el presidente estadounidense George W. Bush (padre) dio un ultimátum a Sadam Hussein: DEBÍA RETIRAR SUS TROPAS DE Kuwait antes del 15 de enero de 1991. Poco después de vencimiento del ultimátum comenzó el ataque aliado, la llamada Operación Tormenta del Desierto (1991).
La enorme superioridad militar de la coalición permitió no solo desalojar a las tropas iraquíes del emirato, sino también ocupar parte de Irak en algo más de cuarenta días.
Esta primera guerra del Golfo tuvo importantes efectos en la política internacional:
·        La presencia de tropas occidentales en Arabia Saudita, sede de los principales lugares santos del islam, alentó el desarrollo del fundamentalismo islámico – radicalmente contrario a su presencia-.
·        Reafirmó la hegemonía militar de Estados Unidos frente a una URSS en crisis.
Tras el conflicto, el régimen de Sadam Hussein fue sometido a un duro embargo económico y su espacio aéreo quedó controlado por Estados Unidos y Reino Unido.

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